lunes, 20 de junio de 2011

La coyuntura nos obliga: presentamos el Kit de Calle de Chico Prevención

Desde que comenzamos a divulgar nuestra disciplina de seguridad, cataratas de mails y mensajes de Facebook nos exigen que demos a conocer todas las herramientas que ponemos en favor de nuestra salud a la hora de salir a la calle. Estos objetos no son arbitrarios, sino que están agrupados en lo que a partir de ahora llamaremos "El Kit de Calle de Chico Prevención". Lo estábamos elaborando con paciencia para comunicar exactamente hasta el mas mínimo detalle de cada uno de sus componentes. Pero la naturaleza, ese enemigo que todo el tiempo nos desafía con sus microorganismos como virus y bacterias, que trata de enfermarnos, ha desatado sobre nosotros una apocalíptica situación: como las dos bombas nucleares que Estados Unidos usó sobre Japón en la Segunda Guerra Mundial, toneladas de insalubres cenizas nos atacan desde que ese infame volcán chileno no para de emanarlas.
No podemos hacer oídos sordos a sus reclamos ante esta coyuntura que, sin el debido cuidado, que nosotros sabemos cuál es, puede hasta matarlos.
Reunidos en congreso extraordinario en una de nuestras sedes favoritas, Llavallol, hemos acelerado al máximo la compilación que conforma el Kit.
Para no perder más tiempo y ponerlos a salvo lo más rápido posible, vamos a introducir diréctamente el Kit, con las respectivas indicaciones de uso para cada uno de sus componentes.
La Maleta Quirúrgica
Kit de Calle de Chico Prevención: -Es menester contar con una maleta esterilizada para llevar dentro de ella los componentes. La maleta debe ser lavada con productos desinfectantes por dentro y por fuera antes y después de emprender cualquier salida a ese mundo repleto de peligros, es decir la calle.
-Guantes de latex: si bien para a salir a la calle ya se debe tener puestos en las manos un par de los mismos, es absolutamente esencial contar con al menos catorce pares de repuesto dentro de nuestra maleta. La necesidad de esta cantidad de repuestos está supeditada a los estudios hechos sobre cada cuanto tiempo es recomendable sustituir los guantes de látex ya usados por unos nuevos, más limpios. Estos estudios fueron realizados por nuestros expertos de Ranelagh.
-Alcohol en gel: pese a todo el cuidado que podamos tener, nuestro albedrío no domina siempre nuestro destino. Es así que, estando por ejemplo en un transporte público, ante una vibración (provocada por un freno abrupto, o una curva tomada a gran velocidad) no nos quede opción que tomarnos de alguno de esos caños que la gente suele compartir, sin ningún cuidado, mano a mano, en los transportes públicos. Esto desesperaría a cualquiera, pero no hay que sucumbir al pánico. Gracias al alcohol en gel, luego de retirarnos los guantes de látex que ya no sirven después de este contacto, grandes raciones de este gel milagroso pueden desinfectarnos y conseguir que sigamos tranquilos por haber eliminado efectivamente cualquier germen que osaba causarnos disturbios. Ni que hablar cuando se dan casos de irresponsabilidad por parte de los padres y cualquier niño, propenso a haberse estado sacando los mocos o rascándose el trasero, toma contacto con nosotros. Mínimo, seis litros para salidas cortas. Diez u once para más de seis horas fuera de casa.
Hasta la vista, bacterias
-Lysoform: el alcohol en gel es un excelente guerrero para combatir las bacterias en la superficie de nuestro cuerpo. Pero qué hay del ambiente? Aquí es donde la diferencia la hace nuestro titán del aire, nuestro sanador de ecosistemas: El Lysoform; 99,9! Sí! 99,9% de virus y bacterias eliminadas por nuestro gigante de la rápida desinfección. Nunca sabemos cuando a la vuelta de la esquina puede haber un puesto de "choripanes" (esos cilindros rellenos de quién sabe qué cosa, y cocinados al aire libre por personas de dudosa higiene) cuyo humo se nos venga encima, ni tampoco podemos predecir si ese hombre que nos camina cerca no está a punto de estornudar. Estas cosas suceden a diario, y no hay nada mejor que disparar severas ráfagas de este poderoso compuesto químico (minimizado por sus detractores a la categoría de "desodorante de ambiente") para salvaguardar nuestra integridad física ante estos riesgos. Por lo tanto, al menos ocho tubos de Lysoform son requeridos para que nuestra Maleta Quirúrgica esté completa.
-Barbijos: Claro, el Lysoform elimina el 99,9% de virus y bacterias. Pero que pasa con ese 0,1% que queda vivo y amenazante? Nos puede afectar (y mucho). Por lo tanto, es preciso que el aire que inspiramos, pase por un filtro. Claro que más adelantes daremos una recomendación más eficaz, pero para los principiantes salir a la calle con una buena cantidad de barbijos puede ser un buen comienzo para empezar a respirar un poco mejor. Ni hablar con la coyuntura actual y todas esas cenizas (que vaya a saber uno cuantas suciedad arrastran luego de llegar hasta aquí desde Chile) que están flotando esperando ser aspiradas por ustedes, indefensos ignorantes que esperan nuestra palabra sabia para ponerse debidamente a salvo. La cantidad de barbijos a llevar es proporcional a las horas que vamos a estar fuera de nuestro búnker salubre. La ecuación es tres barbijos por cada hora, es decir, debemos reemplazarlo cada veinte minutos para asegurarnos su óptimo funcionamiento (estadística aportada por los Chicos Prevención de Trelew).
-Carilinas: no nos vamos a explayar mucho sobre este último componente pues solamente cumple la función (aunque no poco importante) de "trapo" para cuando deseemos desinfectar alguna superficie con grandes dósis de alcohol en gel.
Hasta aquí, los dejamos con lo básico, para que se vayan familiarizando esta semana con estas herramientas. Si siguen las instrucciones, podrán llevar a cabo una vida bastante protegida, pero aún vulnerable. Empiezen a praticar estas costumbres, pero vuelvan la semana que viene, vuelvan porque serán iluminados, ya que introduciremos la versión avanzada de este Kit de Calle, para vivir como Dios manda y hasta poder tomar un subte en hora pico totalmente prevenidos.
Escuchamos atentamente recomendaciones, historias de vida y nuevos usos que descubran acerca del kit a medida que lo vayan introduciendo en sus vidas. Escuchar sus voces luego de la inmaculación es grato para nosotros, las experiencias que nos envíen serán tenidas en cuenta para, en un futuro, ser subidas al blog como testimonio del mejoramiento de su calidad de vida.
Hasta la semana que viene, nos despedimos diciendo: Gracias Pasteur, tu obra no fue en vano.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Tiemblan los malos hábitos: nace "La Enciclopedia Preventiva"

El sábado fue un día que quedará en la memoria de todas las almas preventivas, pulcras y transparentes. Con una fuerza equiparable a la del Mr. Músculo Desengrasante (Doble Acción), se llevó a cabo la IV Cumbre Anual de la Prevención, la Seguridad, la Salubridad, la Higiene, el Bienestar, el Comfort, la Limpieza, el Cuidado, Reflexión y Catalogación de Peligros de los Chicos Prevención (C.A.P.S.S.H.B.C.L.C.R.C.P.C.P), o también conocida como La Cuarta Convención. Estamos ante la presencia de un hecho histórico, es el nacimiento de una nueva era que purificará este bacteriológico paradigma de la vida insegura por uno nuevo: más sano, más esperanzador, más pasteurizado. Si en 1789 estallaba la Revolución como una bomba sobre una Francia golpeada económicamente, descreída del poder monárquico, agitada por los levantamientos campesinos; nosotros, en 2011, explotaremos como un botellón de lavandina sobre un país infectado, sobre un mundo lleno de perversidades virósicas, sobre un planeta donde conceptos tan puros como "solidaridad" se confunden con costumbres peligrosísimas como "vení, toma un poco de Fanta del mismo vaso que tomé yo".
La Cuarta Convención se llevó a cabo en uno de los cuarteles centrales de nuestra corriente: la sede de la localidad de Alejandro Petión. Entre las presencias más destacadas, podemos nombrar a los activistas de Ranelagh, Claypole, Bahía Blanca, William C. Morris, Banfield, Parque Leloir, Burzaco, Pilar, Parque Chas y Villa Udaondo.
El punto más importante, el que convierte a esta reunión en un hito, es el que propuso Alfredo, de Parque Chas. Yo, y me animo a hacer un juicio personal, creo que Alfredo será recordado como el Voltaire de aquella Francia revolucionaria. Como la mentre brillante que arrojó luz sobre la oscuridad.
Alfredo, exacerbado por el afán de corporizar nuestros ideales y modos de vida en un material didáctico, accesible, comprensible, revelador, pensó en algo perfecto para que ustedes, pequeños pingüinillos empetrolados, tengan un faro de luz en la biblioteca de sus hogares: la Enciclopedia de los Chicos Prevención: Para Prevenir y No Tener Que Curar. Entusiasmados, Danilo de Parque Leloir, Simón de Ranelagh y Esteban de Pilar, se ofrecieron para la realización del primer artículo, que luego de dieciocho horas de arduo trabajo, vió la luz.
Se trata de las Instrucciones Para Buscar el Estereo al Auto de Chico Prevención, y se las dejamos para que vayan empezando a realizar esta acción de manera conveniente, preventiva y fuera de riesgo. Esperamos que gozen de estas instrucciones y estén ansiosos por las que están por venir.
Abrazos virtuales! (Los reales, sólo si están bien limpios)

1- Abrir la puerta con cuidado
2- Sentarse en el asiento de conductor
3- Cerrar la puerta teniendo sumo cuidado de no lastimarnos
4- Colocar el seguro de la puerta
5- Abrochar el cinturón
6- Lavar las manos con alcohol en gel
7- Colocar guantes de latex
8- Retirar el stereo
9- Corroborar que no va a suceder ninguna colisión antes de sacarnos el cinturón de seguridad
10- Sacarse el cinturón de seguridad
11- Quitar el seguro de la puerta
12- Mirar por los espejos retrovisores
13- Abrir la puerta
14- Bajar del auto siempre apoyando firmemente primero el pie izquierdo en la vereda y luego de obtener una firmeza justa levantar el pie derecho ayudado con las manos que se sostienen de la puerta y el techo respectivamente
15- Cerrar la puerta del auto con un leve empujón, jamás arriesgando nuestros dedos a ser aplastados
16- Insertar el estereo en una bolsita ziploc desinfectada previamente con Lysoform
17- Quitarse los guantes de latex
18- Lavarse las manos con alcohol en gel
19- Incinerar los guantes
20- Lavarse las manos con alcohol en gel

lunes, 9 de mayo de 2011

Pese a los atentados, seguimos en pie

Primero que nada, queremos dejar en claro (pedir disculpas) que este post es en la memoria de uno de nuestros activistas: Darío de Adrogué, que a causa de algunos de los ataques que sufrimos en este tiempo aún está internado.
Segundo, pero no menos importante, queremos decir con voz fuerte, clara y pasteurizada, que no tenemos miedo! En los últimos meses se produjeron fuertes atentados contra nuestra salúd física, mental e higiénica! Es evidente que la aparición de este blog puso en alerta a los criminales de la bacteria, a los fundamentalistas del contagio, a esos, que andan tocando billetes y monedas con las manos descubiertas. No son pocos, saben que este blog es un punto de combate contra sus mundanas costumbres, y rápidamente pusieron en marcha su máquina del mal para relizar una fuerte conspiración, pretendiendo quebrarnos mentalmente y fisurando nuestra higiene a la fuerza, para que no podamos ponerlos en alerta a ustedes, corderitos ciegos, que no ven la suciedad y porquería que hay alrededor. Su modus operandi fue tan vil como sus estornudos en público: DESATARON UNA CADENA DE ATENTADOS CONTRA NUESTROS MILITANTES.
Máscara de Enzo
Es menester mencionarlos uno por uno, comenzando, por ejemplo, con el caso de Enzo, de Aldo Bonzi, que no paró de cruzarse gente resfríada en los ascensores. ¿Es esto normal? ¿desde cuando hay tanta gente enferma viajando en ascensores? Es destacable la astucia y la regularidad de Enzo, que fiel a sus convicciones de Chico Prevención, tenía listo su "Kit para Salir a la Calle de Chico Prevención", el cual incluye una útil máscara purificadora de aire que lo hizo salir estoico de terrible turbulencia salubre. ¿Hubiera podido cantar victoria si no estaba correctamente equipado?
El segundo ejemplo también los hará estremecer. Es lo que le pasó a Nelson, de Esteban Echeverría, que cuando muy hambriento fue a buscar su Actimel a la bolsa de supermercardo que su madre recién había traído, se encontró con una sorpresa, pero no una de esas sorpresas como un regalo de cumpleaños o una Carilina aromatizada, no, para nada, fue una sorpresa desagradable: algún criminal de la bacteria logró interceptar las bolsas de su madre e intercambiar su clásico Actimel, fuente de lactobasillus casei, por un Actimel vencido, con el clarísimo objetivo de causarle estragos terroríficos en la flora intestinal. Gracias a su olfato, Nelson, sabueso de la salubridad, detectó el hedor de la pudredumbre aún antes de abrir el recipiente. Indignado, con sed de revancha, botó el contenido por su inodoro, para luego lavarlo y desinfectarlo furiosamente con la clásica fórmuma L&L: Lavandina y Lysoform. Gracias al aroma que emanó de la desinfección, pudo calmar el desorden psicoemocional que le produjo, como le hubiera producido a cualquiera de nosotros, el ingreso de un producto fuera de fecha, vencido, defectuoso, pecaminoso, a nuestro hogar. ¿Hubiera llegado a nuestros oídos el relato de Nelson si por su boca pasaba ese veneno?
El tercer y último ejemplo es desgarrador. Boris y Darío de Adrogué volvían de comprar las raciones de Lysoform necesarias para el cuartel de su zona. Con tanto Lysoform cerca, se sentían invulnerables; pero de repente, esta invulnerabilidad se pondría a prueba. Lamentablemente, sin darse cuenta, se encontraron en la mira de los fundamentalistas del contagio, que lanzaron su implacable y malévolo arsenal sobre nuestros colegas. Severas ráfagas de excremento de paloma comenzaron a bombardear a nuestros desprotegidos amigos. La nuca y el hombro izquierdo de Darío fueron interceptados, así como también la espalda y el brazo derecho de Boris. Aquí es donde Darío se convierte en mártir, ya que decidido a entregar su vida por salvar a su compañero, no dudó en tomar su pote de alcohol en gel y sus Carilinas para highienizar, aunque sea provisoriamente, al manchado Boris. Todos recordaremos esta actitud, con honor pero con tristeza, porque a raíz de pasar tanto tiempo con el excremento a cuestas, el equilibrió mental de Darío sucumbió. Boris, entre lágrimas y gritos de ira, llevó a su colega al más cercano hospital mental, en donde aún hoy se encuentra recuperándose. ¿Qué mente perversa ha llegado a dominar el albedrío de un animal con tal de perjudicarnos? ¿Acasó creyó que la baja de Darío nos iba a detener? Esto no pasó compañeros, la desgracia nos unió más, higíenicos si! Temerosos no! No nos vamos a detener! Por nuestra salud! Por la de ustedes, corderitos que buscan ser enmancipados! Por Pasteur!
Adiós y hasta la próxima...SEGUIMOS EN PIE!