lunes, 9 de mayo de 2011

Pese a los atentados, seguimos en pie

Primero que nada, queremos dejar en claro (pedir disculpas) que este post es en la memoria de uno de nuestros activistas: Darío de Adrogué, que a causa de algunos de los ataques que sufrimos en este tiempo aún está internado.
Segundo, pero no menos importante, queremos decir con voz fuerte, clara y pasteurizada, que no tenemos miedo! En los últimos meses se produjeron fuertes atentados contra nuestra salúd física, mental e higiénica! Es evidente que la aparición de este blog puso en alerta a los criminales de la bacteria, a los fundamentalistas del contagio, a esos, que andan tocando billetes y monedas con las manos descubiertas. No son pocos, saben que este blog es un punto de combate contra sus mundanas costumbres, y rápidamente pusieron en marcha su máquina del mal para relizar una fuerte conspiración, pretendiendo quebrarnos mentalmente y fisurando nuestra higiene a la fuerza, para que no podamos ponerlos en alerta a ustedes, corderitos ciegos, que no ven la suciedad y porquería que hay alrededor. Su modus operandi fue tan vil como sus estornudos en público: DESATARON UNA CADENA DE ATENTADOS CONTRA NUESTROS MILITANTES.
Máscara de Enzo
Es menester mencionarlos uno por uno, comenzando, por ejemplo, con el caso de Enzo, de Aldo Bonzi, que no paró de cruzarse gente resfríada en los ascensores. ¿Es esto normal? ¿desde cuando hay tanta gente enferma viajando en ascensores? Es destacable la astucia y la regularidad de Enzo, que fiel a sus convicciones de Chico Prevención, tenía listo su "Kit para Salir a la Calle de Chico Prevención", el cual incluye una útil máscara purificadora de aire que lo hizo salir estoico de terrible turbulencia salubre. ¿Hubiera podido cantar victoria si no estaba correctamente equipado?
El segundo ejemplo también los hará estremecer. Es lo que le pasó a Nelson, de Esteban Echeverría, que cuando muy hambriento fue a buscar su Actimel a la bolsa de supermercardo que su madre recién había traído, se encontró con una sorpresa, pero no una de esas sorpresas como un regalo de cumpleaños o una Carilina aromatizada, no, para nada, fue una sorpresa desagradable: algún criminal de la bacteria logró interceptar las bolsas de su madre e intercambiar su clásico Actimel, fuente de lactobasillus casei, por un Actimel vencido, con el clarísimo objetivo de causarle estragos terroríficos en la flora intestinal. Gracias a su olfato, Nelson, sabueso de la salubridad, detectó el hedor de la pudredumbre aún antes de abrir el recipiente. Indignado, con sed de revancha, botó el contenido por su inodoro, para luego lavarlo y desinfectarlo furiosamente con la clásica fórmuma L&L: Lavandina y Lysoform. Gracias al aroma que emanó de la desinfección, pudo calmar el desorden psicoemocional que le produjo, como le hubiera producido a cualquiera de nosotros, el ingreso de un producto fuera de fecha, vencido, defectuoso, pecaminoso, a nuestro hogar. ¿Hubiera llegado a nuestros oídos el relato de Nelson si por su boca pasaba ese veneno?
El tercer y último ejemplo es desgarrador. Boris y Darío de Adrogué volvían de comprar las raciones de Lysoform necesarias para el cuartel de su zona. Con tanto Lysoform cerca, se sentían invulnerables; pero de repente, esta invulnerabilidad se pondría a prueba. Lamentablemente, sin darse cuenta, se encontraron en la mira de los fundamentalistas del contagio, que lanzaron su implacable y malévolo arsenal sobre nuestros colegas. Severas ráfagas de excremento de paloma comenzaron a bombardear a nuestros desprotegidos amigos. La nuca y el hombro izquierdo de Darío fueron interceptados, así como también la espalda y el brazo derecho de Boris. Aquí es donde Darío se convierte en mártir, ya que decidido a entregar su vida por salvar a su compañero, no dudó en tomar su pote de alcohol en gel y sus Carilinas para highienizar, aunque sea provisoriamente, al manchado Boris. Todos recordaremos esta actitud, con honor pero con tristeza, porque a raíz de pasar tanto tiempo con el excremento a cuestas, el equilibrió mental de Darío sucumbió. Boris, entre lágrimas y gritos de ira, llevó a su colega al más cercano hospital mental, en donde aún hoy se encuentra recuperándose. ¿Qué mente perversa ha llegado a dominar el albedrío de un animal con tal de perjudicarnos? ¿Acasó creyó que la baja de Darío nos iba a detener? Esto no pasó compañeros, la desgracia nos unió más, higíenicos si! Temerosos no! No nos vamos a detener! Por nuestra salud! Por la de ustedes, corderitos que buscan ser enmancipados! Por Pasteur!
Adiós y hasta la próxima...SEGUIMOS EN PIE!

1 comentario:

  1. Por Pasteur compañeros! Sigamos en pie contra estos ataques bacteriologicos que de manera sistematica y constante se vienen sucitando hacia nuestra desinfectada y pura conviccion de salubridad social. Lysoform y Lavandina en mano!! Por Fleming!! Por todos los que han dado su vida por hacer de la nuestra, una mas profilactica y limpia!!

    Un saludo depurado para todos aquellos compañeros que siguen en lucha!

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